Arco de San Isidoro en la plaza del Paraguas Oviedo

Símbolo del Oviedo Bohemio

El Antiguo

Ustedes se preguntarán ¿y por qué recuerdan tantas veces El Antiguo en “Oviedo en la solapa”? Muy fácil, desde los albores de la ciudad, la vida de sus habitantes giró en el entorno.
Piérdanse por ese dédalo de callejas: Ecce Homo, Salsipuedes, Fuero, Carta Puebla, Máximo y Fromestano… y, por arte de magia, siempre acabarán en la plaza del Paraguas, lugar en el que se encontraba la iglesia de San Isidoro el Viejo, del siglo XIII, muy próxima al barrio de laViña. Pues, por si alguno no lo sabe, de aquella, al otro lado de la muralla y cercano al Postigo se cultivaban viñas. Este templo estuvo abierto al culto hasta 1770, y utilizado como tahona hasta finales del XIX, fue derruida en 1923. Sánchez del Río construyó un esbelto paraguas de hormigón, bajo el cual se cobijaban las vendedoras de “leche y pluma”.
Un arco de la antigua iglesia se instaló en el Campo San Francisco, en 1926, en donde todavía lo podemos admirar.