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LOS MERENDEROS emblemáticos de Oviedo

LOS MERENDEROS estuvieron muy ligados a la vida de Oviedo durante muchos años del pasado siglo y sobre todo en verano cuando las familias y grupos de amigos pasaban las largas tardes de domingos y festivos paladeano las tortillas de patata y los filetes empanados, todo ello preparado con los mejores productos y con el máximo esmero, sin que faltará el «culín «de sidra.
Los merenderos en la capital del Principado se agrupaban principalmente en dos zonas: La Cuesta, o el Naranco y el camino hacia el Cristo de las Cadenas. En algunos había pistas de baile que contribuían a hacer más amena y divertida la estancia. Estos emblemáticos merenderos ligados a la historia de Oviedo fueron evolucionando a tenor de los tiempos, unos cambiaron de actividad y otros simplemente desaparecieron.

En la Cuesta del Naranco estaban los Monumentos, las Delicias, el Paraíso, el Mirador… entre otros. Sirvan estos como representativos de la zona. De entre ellos, los Monumentos tiene más larga historia. Comenzó como merendero familiar en 1931 y restaurante para bodas y banquetes. Su cocina tenia un gran prestigio hasta el punto de que el Ateneo de Oviedo invitó en Septiembre de 1932 a Federico García Lorca a degustar una suculenta fabada. En 1958 pasó a ser sala de fiestas conociendosele como «el Lido Asturiano». Las actuaciones se mantuvieron en cartel hasta 1981. En 2010 el edificio se transformó en un Centro de Día.

La zona del Cristo también era muy transitada. Citaremos Casa Fermin, un merendero clásico al aire libre y con excelente cocina. Casa Javier con bolera y donde se pudo ver una de las primeras televisiones en Oviedo, aunque la «palma» se la llevaría Casa Angelón porque allí funcionó la primera. El Benidorm, otro clásico, muy frecuentado por todo tipo de personas, sobre todo jóvenes para bailar en su pista que funcionó desde 1963 a 1972. Su nombre se debió a la popularidad que el festival de la canción del verano dio a esta ciudad alicantina. Además fueron famosos los campeonatos de «mus», así como también la creación de la Peña Oviedista «Chus Herrera».

Para los que preferían escapadas más alejadas de la capital estaban los merenderos de Colloto a los que se unía el aliciente del tranvía. Sirviendonos de la misma línea, pero en sentido ascendente citaremos Quita Pesares, la Gruta y Pin de la Quinta.

En el tren del Vasco se llegaba a los merenderos de Las Caldas y terminaremos este recorrido en Caces donde desde 1910 sigue en pie Casa Eleuterio sirviendo menestra, entre otras cosas.

 

Un Oviedo en la Solapa de Carmen López Villaverde, directiva de la Sociedad Protectora de La Balesquida.

 

FUENTE: ¡O de Oviedo! La revista para nostálgicos y curiosos (7- 6 2016)
Ignacio Gracia Noriega: Territorios Perdidos: Camino del Cristo (La Nueva España, 26-4-2016)