CARLOS SIERRA. Pintor

Carlinos es un hombre que acaricia con la mirada. Uno de esos tipos irrepetibles. Aunque nacido en Lieres, por merecimiento propio, ostenta el título, me atrevería a calificarlo de Carbayón de honor. Fuimos vecinos muchos años, Carlos Sierra, tenía su estudio en un piso del Pasaje. Raro era el día que no entraba por la librería a charlar mientras ojeaba algún libro de arte, y cuántas horas consumimos comentando sus pinturas. Siempre fue una persona comprometida con la naturaleza, de ello dan fe preciosos bodegones de hojas, plantas, frutos y flores.

Lo mejor será escuchar sus propias palabras en la entrevista concedida a “La Nueva España” en 1982. “Salgo a pasear por las calles de Oviedo, al amanecer. Camino relajado, dejándome llevar. Me detengo en cualquier esquina, ya no sé dónde estoy. En cualquier callejuela. Niebla sutilizando las líneas de edificios que despiertan sacudiendo las legañas de sus balcones. Vallas de hierro cargadas de gorriones…” Esa es la maravillosa inspiración de este pintor universal.

Carlos Sierra, enamorado de las tradiciones ovetenses, donó a La Sociedad Protectora de la Balesquida, el año 2005, un precioso cuadro que ilustró la portada de aquel año y que hoy mostramos con orgullo en nuestra pinacoteca. Querido Carlos, esperamos verte de nuevo, totalmente recuperado, paseando por Oviedo, charlando con los amigos y, sobremanera, haciéndonos gozar con tu maravillosa pintura.

 

Oviedo en la solapa